El estanque, aparentemente quieto, refleja las copas de los árboles, pero no el techo de la casa a un costado. Se escucha el paso del viento que levanta el polvo del camino. Ningún caballo está dispuesto a soportar montura alguna el día de hoy. Es el tiempo del otoño y las mazorcas están maduras. El hijo del campesino acepta la última tortilla bajo al sombra de aquel árbol, mientras su padre le sonríe.
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