El único testimonio de la noche pasada son estos charcos negros que rítmicamente componen la calle. Pero el cielo sigue negando parte de su responsabilidad haciendo azules por doquier. Las pocas nubes delgadas y blanquísimas se ocupan en ocultar la nieve que sabemos ha caído en la montaña más alta. Encontramos los últimos reductos de la noche tras las hojas del único árbol de durazno en toda la ciudad.
martes, 17 de marzo de 2020
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