La señorita gorda avanza indiferente dentro de su carro gris, afuera un perro invisible ladra a otro motivo. Ambos no se dan cuenta de que el símbolo se encuentra plasmado, para su entendimiento, en las cosas más insignificantes. La lluvia comienza a hacerse presente y pronto borrará en el tiempo todas estas incongruencias.
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sábado, 14 de marzo de 2020
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Carta a Amaranta
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