El acto de amor iniciaría en las calles y sus muros pintados. Ella coqueteaba haciéndose saber desnuda bajo sus ropas. Él simplemente la amaba. En el número 317 del hotel continuaban sus besos y su verdadera desnudez. Jóvenes, experimentaban más con el error que con el acierto. Aun así los besos fueron la constante más cierta. Se amaron con sorpresa y felices de compartir lo que ambos deseaban. Entre caricia y caricia, la voz de Janis Joplin los acompañaba desde el televisor como ignorando lo que ellos sentían.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Carta a Amaranta
Amaranta, hace poco me escribiste que habías terminado de leer Cien años de soledad, y me preguntabas por la posibilidad del significado de ...
-
Charla la joven con su madre en medio de la fila de espera. De repente la adolescente se sabe mirada con cierto grado de deseo. Comienza en...
-
El indiferente sol permite que esos niños estúpidos laceren el árbol. Los ruidos de los motores marcan el flujo sonoro de la avenida. Hay u...
-
Me gustaría no ser yo mientras contemplo el avance de la tarde sobre ese solitario árbol en el campo. Es que si soy yo entonces el árbol ya...
No hay comentarios:
Publicar un comentario