viernes, 13 de marzo de 2020

Amar a la Joplin

El acto de amor iniciaría en las calles y sus muros pintados. Ella coqueteaba haciéndose saber desnuda bajo sus ropas. Él simplemente la amaba. En el número 317 del hotel continuaban sus besos y su verdadera desnudez. Jóvenes, experimentaban más con el error que con el acierto. Aun así los besos fueron la constante más cierta. Se amaron con sorpresa y felices de compartir lo que ambos deseaban. Entre caricia y caricia, la voz de Janis Joplin los acompañaba desde el televisor como ignorando lo que ellos sentían.

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