Por todo indicio de la actividad nocturna tenemos el cercano canto de los grillos. Pero también hay ladridos lejanos que testimonian la hora precisa de la noche. La última polilla de la temporada cae en el espejo de mi café. La miro sin intenciones de rescatarla, no es como las abejas en el estanque de mi abuelo que yo rescataba con las manos para después mandarlas a volar con la catapulta de mi dedo medio.
sábado, 7 de marzo de 2020
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