jueves, 12 de marzo de 2020

Instante de café

La música era otra vez la única distracción de aquella noche. Mi madre cocinaba y no tenía tiempo para formular mis respuestas; mi padre se ausentaba hasta cuando estaba presente. Yo leo por décima ocasión el mapa de México que se encuentra debajo del mantel del comedor. La taza del café es entregada como siempre a mi padre sediento, no mide el sorbo y se quema la boca, lanza la taza a lo lejos. Por un instante el café se dispersa en el aire formando una hermosa cola de pavorreal de brillantes perlas negras. Luego la taza choca en el piso e irrumpe toscamente la música que sigue sonando.

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