lunes, 16 de marzo de 2020

Doce poemas

1.
En un tiempo pasado él se acostumbró al desdén de sus compañeras. Hoy es verdaderamente sorprendido cuando tira sus besos a la mejilla de esa señorita en turno y ella gira hábilmente su cabeza para recibir en la boca los deseados labios de él.

2.
Pudo ser que el sol cayera sobre tu desnuda espalda cuando salías brillando de las aguas del mar. Vendrías caminando lentamente hacia mí y tendrías una sonrisa húmeda por las aguas que caían de tu rostro. Podría ser que yo te mirara completa y única, pero a la vez formando parte de ese atardecer que tras mirarlo salvaba mi alma. Podría ser que te besara entonces sin deseo alguno, simplemente por tener tu boca junto a la mía con la misma naturalidad del aire que necesito. Tal vez te acariciaría sin yo darme cuenta de ese acto con el que te doy a conocer mi cariño entero. Tal vez en esos sencillos acontecimientos pasarían varias horas sin que nos diéramos cuenta, como aquella vez en que tierra adentro sí nos amamos como algo real y no como toda esta posibilidad que ahora te cuento.

3.
El edificio resguardará eternamente a la princesa; antes era un castillo, ahora es una casona de tres niveles. Ella ya no es una princesa ni el que la sueña, un príncipe. Sin embargo, la historia se actualiza para esta generación necesitada por siempre de las viejas historias. Como sea él la seguirá buscando a aquella inalcanzable.

4.
Su admiración por el mar no le impidió a ella decidirse a ir tierra adentro. Él se afianzaba firmemente a sus sueños incumplidos, tras las montañas. Contrarios por el paisaje, se reconocieron iguales por la forma de sus manos. Nadie decidió el inicio de su amor en tierras intermedias, dentro de las calles de una ciudad desconocida. No les bastó las figuras de los muros y optaron por recrear su propia alma a partir de las caricias sobre su piel. Al final hallaron la sorpresa cuando se sintieron amados ambos desde el abismo que de sus propios sueños.

5.
El vacío entre tus labios
cerrados
constituye el compendio
de mis deseos.
El resto de tu cuerpo
cobra sentido
a partir de lo que yo
le señale.
Yo soy ante ti
el universo que se admira
completo
justo en este presente
cuando estamos
juntos.

6.
La boca única e inconfundible. El beso presto y sorpresivo. La compañía a un costado, la presencia indudable. Amistad y complicidad mutua. Amor efímero, pero deseado desde antaño.

7.
Nada tenía que ver Venus con esto, pero ya había amanecido. Redibujo en mis recuerdos una mano similar a la mía, sus dedos tamborilean varias veces mi espalda. Su corrección apuntaba al orgullo, y aún hoy siento su compañía.

8.
El toro acababa de morir en el tercio. La plaza luce girones blancos. El matador da la espalda a la bestia caída mientras que alza las manos victorioso. El cielo azul se adentra de alguna manera en la arena de la plaza. Sólo una mujer de pelo ondulado voltea a ver al público, mientras que un hombre tímido mira sus ojos negros.

9.
La cotidiana cena podría enriquecerse si sonriéramos en pareja. Los vapores del cocimiento ocultan tu rostro, pero yo sé claramente la forma de tus labios. Jamás viste mis manos que te sañalaban en ademán solícito. Sólo te concentraste en escuchar esa música que llegaba por un costado y fijaste tus ojos en los míos comprendiendo todo.

10.
Llega corriendo el amante solitario a refugiarse bajo la sombra del segundo árbol. Espera su turno de paso entre el tráfico vespertino. Por primera vez ha dejado de pensar en ella, y es justo entonces que siente su caricia en el brazo izquierdo como si lo acompañara en ese instante.

11.
La señorita ha buscado bajo los faldones de la noche, no quiere aceptar que el amante se ha retirado a otra guerra. Ella lo sigue llamando por nombres equivocados creyendo que acertará algún día. El joven regresa intempestivamente en una noche parecida a aquella y al verla nuevamente asesta un beso cuya respuesta no comprende.

12.
La estructura de la mano, los detalles de las uñas. La mano izquierda que actúa por voluntad propia, la caricia en su rostro lleno de sueños. El enlace de sus dedos, la imagen irreconocible en esas manos confundidas. Su historia habría que descifrarla a partir de lo que sus manos cuentan.

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