Minuto a minuto el día despliega todas sus justificaciones místicas. En ocasiones servimos a los demás sin esperar retribución alguna. El contacto silencioso tiene mucho de secreto. Recordaremos después a las personas en piadosas palabras. Pero es, definitivamente, la soledad en la que nos encontramos cuando todo este juego comienza a fluir lleno de significados.
domingo, 15 de marzo de 2020
Toro soñado
Lo soñado se ha perdido al despertar. Dolorosas manos reclaman atención y cura. La primera sed borra todos estos motivos que se quedan pendientes para un momento de calma que no llega nunca. Las tareas cotidianas reclaman con tal urgencia que borran toda posibilidad de canto. Sin embargo, por la ventana escuchamos la música de un origen indeterminado y de repente recordamos al toro de la pesadilla.
sábado, 14 de marzo de 2020
Miedo
Esta noche fragmentada se hace absoluta cuando apago mi luz de leer. Ahora todo se reduce al ruido del refrigerador allá adentro. Los autos se esfuman antes de notarlos, y mi reloj apenas suena cada 20 segundos. Supongo escuchar grillos, pero son los chasquidos de mis dientes lo que suena, pues tengo el miedo absoluto del que no comprende ni siquiera el origen de su terror impensable.
La señorita gorda
La señorita gorda avanza indiferente dentro de su carro gris, afuera un perro invisible ladra a otro motivo. Ambos no se dan cuenta de que el símbolo se encuentra plasmado, para su entendimiento, en las cosas más insignificantes. La lluvia comienza a hacerse presente y pronto borrará en el tiempo todas estas incongruencias.
viernes, 13 de marzo de 2020
Interrogantes vespertinas
Atardece. El viento agita las plantas ortorgándoles definitivamente vida propia, pero resguardadas por unas hojas hay unas flores que no se mueven. Parajillos solitarios trazan sus propias rutas independientes. Hay un silencio que bien podría llamarse luminoso y una pregunta que no termina de formularse.
Amar a la Joplin
El acto de amor iniciaría en las calles y sus muros pintados. Ella coqueteaba haciéndose saber desnuda bajo sus ropas. Él simplemente la amaba. En el número 317 del hotel continuaban sus besos y su verdadera desnudez. Jóvenes, experimentaban más con el error que con el acierto. Aun así los besos fueron la constante más cierta. Se amaron con sorpresa y felices de compartir lo que ambos deseaban. Entre caricia y caricia, la voz de Janis Joplin los acompañaba desde el televisor como ignorando lo que ellos sentían.
jueves, 12 de marzo de 2020
Instante de café
La música era otra vez la única distracción de aquella noche. Mi madre cocinaba y no tenía tiempo para formular mis respuestas; mi padre se ausentaba hasta cuando estaba presente. Yo leo por décima ocasión el mapa de México que se encuentra debajo del mantel del comedor. La taza del café es entregada como siempre a mi padre sediento, no mide el sorbo y se quema la boca, lanza la taza a lo lejos. Por un instante el café se dispersa en el aire formando una hermosa cola de pavorreal de brillantes perlas negras. Luego la taza choca en el piso e irrumpe toscamente la música que sigue sonando.
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